Madre mía, ¡lo que cuesta llevar una estrellita bordada en la camiseta!.80 años, decenas de excusas, lamentos, mala suerte, injusticias, linieres, tabiques rotos y despropósitos. Al igual que hace dos años en Londres, el fútbol le dio la toga y el mazo a San Andrés para que la enchufara e hiciera justicia.
Lo de esta Holanda, lamentable. Espero que el seleccionador, los Vam Bommel y compañía expíen sus pecados no volviendo a ganar nada en este hermoso deporte. Esta Holanda, sí merece haber perdido la tercera final. Y lo del árbitro, no debió confundir fútbol con rugby.
Ya tenemos un nuevo acontecimiento para grabar en la memoria, para recordar dónde y con quién vimos y vivimos esta final. A los que nos gusta el fútbol el triunfo se multiplica, y nos hace sonreír comprobar como muchos de los que durante años han odiado, o al menos no han disfrutado de este deporte único, hicieran comentarios técnicos, tácticos e incluso aconsejasen al seleccionador qué cambios convenían según el rival y el minuto de juego.
El sufrimiento valió la pena por ver esos dos palmos de oro en nuestras manos, por volver a disfrutar en prime time del Camarero´s show y por presenciar el momento más romántico de la historia de la televisión española: Iker, eres mi héroe, ni Cary Grant en sus mejores momentos.
Felicidades a todos los que ayer gritasteis GOOOOOOL, ¡qué gustazo!
P.D. El carro de la esperanza y la ilusión, que construí con cuatro maderas y unos pocos clavos oxidados después de la derrota ante Suiza, se ha mantenido en pie (pese a algún asaltador de caminos sin fe), ha llegado a la meta y en breve irá de romería al nuevo santuario español: Fuentealbilla




